La financiación de litigios por terceros: ventajas y supuestos inconvenientes

financiación litigios tercerosComo es conocido, la financiación de litigios por parte de fondos de inversión es una práctica ya muy extendida en muchos países europeos y en Estados Unidos. Sus beneficios son tan evidentes que antes que después este método de financiación terminará también por expandirse a nuestro país, donde hasta el momento su uso sigue siendo escaso. Los beneficios comprobados de esta forma de financiar los costes legales de reclamaciones a formular en vía judicial o mediante arbitraje, son incuestionables.

Para empezar, muchos litigios bien fundados en derecho no se interpondrían si no fuera por la existencia de un tercero dispuesto a asumir todos sus costes, de modo que este mecanismo facilita el acceso a la justicia. Desde el punto de vista de las empresas, estos fondos permiten trasladar parcialmente el riesgo del litigio, así como la totalidad de los costes (incluido el riesgo de una posible condena en costas), lo que otorga un mayor grado de certidumbre. Además, contar con una evaluación independiente y objetiva de las posibilidades de éxito del caso, contribuye a que las expectativas sobre los resultados que pueden obtenerse sean, desde el primer momento, más realistas.

En cuanto a las posibles desventajas de la financiación de litigios, se ha cuestionado si la intervención de un tercero como financiador podría de algún modo condicionar la toma de decisiones por parte del titular de la acción o violar normas de confidencialidad entre el abogado y el cliente. También se ha sugerido que este método de financiación puede incrementar la litigiosidad.

La realidad es que estos riesgos son mínimos. Los financiadores no intervienen en las decisiones relativas al pleito, ni tampoco condicionan las negociaciones que se puedan entablar para obtener un acuerdo. Su intervención se centra en realizar un análisis correcto de las posibilidades de éxito del caso que se pretende financiar, para lo cual tienen en cuenta todos los factores posibles, incluido que el litigante cuente con una defensa legal competente y experimentada, la mayor o menor rapidez en la tramitación del procedimiento y, por supuesto, la solidez del fundamento legal de la acción que se quiere ejercitar. Pero, de ningún modo, interfieren en la dirección del procedimiento ni en las decisiones que se toman por parte del litigante.

En suma, estos fondos financiadores no controlan los pleitos que financian, sino que simplemente monitorizan su desarrollo y resultados. También se observa en estos fondos, una preocupación por garantizar a sus clientes la debida confidencialidad de las informaciones que reciben sobre el litigio. De hecho, el proceso de evaluación del caso, comienza siempre con la firma de un acuerdo de confidencialidad entre el fondo y el cliente interesado en obtener financiación, de modo que queda siempre preservado el secreto de las informaciones obtenidas. Finalmente, el proceso de evaluación de los casos es tan exhaustivo y completo, que parece poco probable que ello pueda llevar a un incremento realmente significativo del número de litigios.

En conclusión, creemos que las ventajas de la financiación de litigios por terceros, exceden claramente en importancia a las supuestas desventajas que se han podido apuntar, y que son, en cualquier caso, moderadas y superables mediante una adecuada regulación contractual.

Daniel Jiménez
Socio de SLJ Abogados

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